otra vez estoy en coyocán, en el hostal en el que me alojé cuando llegué a méxico d.f. en el juego de la oca en el que me encuentro creía que había caído en las casillas de la posada, el pozo y la cárcel juntas, pero he retrocedido tanto que me doy cuenta de que en realidad había caído en la de la muerte y ahora estoy en el principio del tablero.
-.-mi idea era estar en puebla hasta que se solucionase lo del pasaporte, en casa del bato que me acogió la vez primera. pero en esta ocasión no he sido bien recibido. cuando hablé con el padre y le expliqué la situación en que me encontraba a él le valio madre. me recordó que no había que confiar en nadie y que lo que me había pasado había sido por lo contrario. luego añadió que en la casa ya había mucha gente a la que dar de comer (= gastos, yo me ofrecí a colaborar en lo que pudiese en la comida y a hacer tareas de la casa), y continuó diciendo que no podía fiarse de mí, porque no me conocía de nada ni tenía ninguna seguridad de que yo no fuese ningún malandro, ladrón o asesino que fuese a hacer algún mal en su casa o estuviese huyendo de la justicia. para terminar me ofreció, de mala gana, un departamento sin amueblar hasta que fuese rentado.
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me quedé la noche pasada y esta mañana salí hacia acá. me despedí de la familia, padre incluido, agradecido por dejarme pasar una noche. marché desesándole, en mi interior, al cabeza de esa familia que nunca desconfiasen de él y le negasen la ayuda cuando se encontrase en un caso de necesidad.
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el viaje empieza de nuevo. y será diferente. a través de elisabeth, la mujer polaca que conocí en palenque, he ingresado en hospitality club: una red mundial de viajeros que, a través de internet, se ponen en contacto y ofrecen sus casas al resto de miembros. el azar hizo que mi solicitud fuese aceptada un día después de que me robasen. ya me he puesto en contacto con uno de los miembros: oliver, de puebla, de quien las personas que han estado en su casa hablan muy bien.
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a diferencia de los hostales, en hospitatily club no hay ningún afán de lucro, tan solo el mero interés del contacto humano y la convivencia con personas de otros lugares y culturas. me parece curioso cómo gente que ya te ha conocido (el padre de mi colega poblano) te rechaza y otros que ni sabían de tu existencia te abren las puertas de su casa.
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direcciones de interés: